Las redes sociales pueden ser el mejor o el peor enemigo de cualquier negocio. Los que nos movemos dentro del marketing digital y el social media sabemos que las grandes empresas utilizan todos los recursos a su alcance, FaceBook, Instagram, Twitter, Pinterest, Tumblr, etc… pero ¿qué ocurre con los pequeños negocios? ¿cómo enfoca el carpintero de barrio su estrategia dentro de las redes sociales? ¿las conoce todas?. Todavía existe un mundo por explotar y muchas pequeñas y medianas empresas están desaprovechando el tiempo. Por eso hay grandes redes sociales y mucho negocio pequeño que todavía no ha descubierto cómo integrarse dentro de este mundo.

Cada vez que una empresa me contrata para gestionar su introducción en las redes sociales me dicen, queremos una cuenta de FaceBook, otra de Twitter, otra de Instagram, otra de Pinterest. Obviamente me tengo que sentar con ellos para hacerles ver que no toda empresa tiene que estar presente en todas las redes sociales. Pero también me he encontrado el otro extremo, empresas que no quieren aparecer en ninguna red social de ninguna de las formas. De hecho recuerdo un caso verídico donde un empresario se dirigió a mí diciéndome lo siguiente “…para qué vamos a abrir una cuenta de FaceBook si sólo lo usan dos gatos” (señor empresario, aprovecho para decirle que FaceBook cuenta ahora mismo con más de 1600 millones de usuarios registrados) Entiendo entonces, que ambos extremos están equivocados, es lógico, las redes sociales pueden abrir un camino de esperanza y de amplitud de mercado para muchas empresas pero si no se gestionan correctamente pueden ser incluso nocivas para el desarrollo habitual del negocio.

bidireccional

El principal error que comenten la mayoría de las empresas a la hora de usar las redes sociales es que no entienden que la comunicación debe ser bidireccional, es decir, hay que crear comunidad, hay que interactuar con los usuarios que te siguen y es más, incluso hay que darles su espacio. Quizás lo entendamos mejor con un ejemplo. Si utilizamos Instagram y nos dedicamos a utilizarlo como catálogo de nuestros productos acabaremos por aburrir a quienes nos siguen o incluso disuadir a seguidores potenciales. En cambio si hacemos que participen de una u otra forma mantendremos la comunidad activa (todo el mundo quiere su minuto de gloria) y el número de seguidores crecerá. Supongamos por un momento que estamos hablando de una óptica de barrio, podemos por ejemplo pedir a nuestros usuarios que nos envíen selfies con las gafas que han comprado en nuestro establecimiento, las mejores podemos publicarlas en nuestro Instagram y con un comentario corto sin agobiar a nuestros seguidores quedaría completado nuestra publicación.

Para elegir qué red social debemos explotar primero hay que preguntarse qué vendemos ¿vendemos un producto o un servicio? pero eso sólo sería la primera pregunta, luego habría que ver el target, es decir, el objetivo al que nos vamos a dirigir. Supongamos por un momento que esa óptica de barrio de la que hemos hablado anteriormente se encuentra en un pueblo pequeño, alejado de las grandes ciudades y aunque muchos de sus habitantes usan un smartphone la gran mayoría sólo conoce FaceBook y poco más, ¿de qué nos serviría entonces tener una cuenta de Instagram si sólo el 10% de sus habitantes conocen o usan dicha red social? por eso hay que hacer un estudio y descubrir qué red social usan en dicho municipio, de hecho en pueblos pequeños eso es relativamente fácil de determinar. Como estamos hablando de empresas pequeñas seguramente a ninguna se le pasa por la cabeza invertir en redes sociales, o lo que es lo mismo, contratar un verdadero community manager para que gestione su presencia online, sino que lo hará el propio dueño o algún empleado, administrativo en la mayoría de los casos. Dicho esto tendremos que ver qué tiempo le vamos a dedicar a mantener la red o redes sociales porque quizás si disponemos de poco tiempo es mejor centrarse en una sola red social y no intentar abarcar más de lo que podemos porque no hay nada más frustrante para un usuario que llegar a una red social de un negocio y da igual que tipo de negocio sea y que su página de FaceBook o su cuenta de Twitter esté completamente abandonada, ten por seguro que habrás perdido un cliente o un potencial cliente. Así que si te introduces mantén actualizado tu estado con la frecuencia que te hayas marcado o que merezca el negocio, pero no lo abandones a su suerte.

Yo pediría a esos pequeños comerciantes, a esos pequeños emprendedores, a los autónomos, a esas tiendas de barrio donde al final siempre acabamos comprando, a esos chicos y chicas que no saben donde dirigir sus esfuerzos en los próximos años que prueben, que experimenten, que se informen pero sobretodo que se atrevan, que la vida online sólo acaba de empezar y todavía queda mucho por hacer y mucho por descubrir.

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